sábado, 13 de octubre de 2012

El mejor amor, el de los niños


Ha sido una semana bastante corta, pero a la vez intensa como todas las demás.
A primera hora de la mañana, sigo realizando la misma función estando en la sala de extracciones. Cada día que pasa, me siento con mucha más destreza, sobre todo ante tales venas que parece ser que en ocasiones se esconden, y al principio les tenía temor. En ciertas ocasiones me veía incapaz de acertar una vena que no estaba muy a la vista, o que se pudiera palpar con facilidad. Después de tres semanas teniendo contacto con este servicio, y al tener más seguridad en ti misma, llegas a reconocer las venas más difíciles que se te puedan presentar, y al ver que lo has podido realizar, te sientes con una gran satisfacción dentro de ti.
También me sucedió, que sacándole sangre a una chica joven, se empezó a marear. En ese momento me quedé un poco bloqueada ya que me veía con insuficientes manos para seguir con la extracción, y sujetarla a ella. Le dije que pudiera la cabeza hacia abajo, pero seguía igual, así que de repente se quedo inconsciente. Vinieron mis compañeras ayudarme, y me dijeron que tenía que retirarle la aguja, acostarla en la camilla si estaba vacía, si no en el suelo, levantarle las piernas, y que también si podía refrescarle la nuca con agua, o ponerle un algodón con alcohol cerca de la nariz, que eso también revivía un poco.
Al acabar en el servicio de extracciones, seguidamente me bajo a las consultas de pediatría, ya que he de cumplir las dos semanas asignadas con los niños.
He de decir que ha sido muy confortante para mi el poder entrar por la puerta esta segunda semana, y estar segura de todos los procedimientos que tenía que ir realizando.
La enfermera Marta estaba muy contenta de que la acompañara una semana más, ya que refiere que he cogido enseguida el truquillo en este servicio, y le sirvo de gran ayuda para ir más rápido en las consultas.
El tener a los bebés en brazos, manejártelos para medirlos, pesarlos, explorarlos, vacunarlos… no es tan fácil como parece, pero después de un poco de experiencia, pierdes el miedo, e incluso llegas a disfrutar muchísimo de la compañía que te hacen, y las sonrisas que te transmiten desde bien pequeños.
También es muy importante tener bien claras las vacunas según los meses o años que tengan. Durante esta semana me he encargado personalmente de sacarlas de la nevera, cargarlas, vacunar a los niños y apuntar en el ordenador y la cartilla de la madre, las inyecciones que les hemos realizado, el lote que lleva cada vacuna, en el centro donde se le han administrado, y también de realizar la técnica que me enseñó Marta. Al haber más de una vacuna en la revisión, inyectamos en la pierna derecha del bebé las vacunas que entran en la generalitat y tenemos en el centro de salud, y en la pierna izquierda las vacunas circulantes, que son las que se inyectan con el consentimiento de los padres ya que no son obligadas, y las compran en las farmacias. Este procedimiento, me explicó Marta que lo realizan por si a los bebés les da alguna reacción, poder reflejar por las piernas, si han sido las vacunas del centro o las que compraron los padres.
También tengo costumbre de informar a los padres que las vacunas les pueden dar algo de fiebre a los niños, y que deben de darles apiretal en ese caso.
La verdad que los procedimientos que realicé la semana pasada, son los mismos que los que he realizado ésta, pero todo con mucha más soltura y seguridad.
Un día, se nos presentó una representante de coloplast explicándonos los tipos de apósitos que había en el mercado, los que mejor resultado estaban dando, y las distintas funciones que desempeñaban cada uno de ellos.
Al ver que era estudiante, estuvo explicándome más detenidamente todos los tipos de apósitos, y me dio una librito donde están los dibujos de cada uno y una pequeña explicación. Me dijo que era importante tenerlos todos en cuenta, ya que en un futuro tendría que estar muy familiarizados con ellos.
La semana que viene empiezo en el servicio de consultas de adultos, donde también realizaré los domicilios que tengan cada y una de las enfermeras con la que pase mi día de prácticas.

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