Finalmente, han decidido mantenerme en el servicio de
incidencias una semana más, ya que han considerado interesante que pase el
máximo tiempo posible en ese servicio, ya que es dónde más técnicas voy a
realizar.
Cuando realizo las analíticas de buena mañana, cada día me
siento más feliz de elegir esta profesión, ya que disfruto mucho cuando llega
una persona con venas complicadas de encontrar, y lo consigo. La sensación en
ese momento de puro orgullo me recorre por todo el cuerpo.
Esta semana me ha parecido muy interesante, ya que al estar
en el mismo servicio, me he sentido mucho más seguro al realizar todos los
procedimientos a los pacientes. Las enfermeras me han considerado como una
enfermera más, ya que han podido observar mucha destreza por mi parte, y por
ello, dejan que realice todos los procedimientos por mi misma.
Una de las curas más sorprendentes que he podido realizar
esta semana, ha sido un señor con un pie diabético en muy mal estado. Al
principio me sorprendió mucho ya que nunca había tenido la oportunidad de ver
una cura de ese tipo, y no sabía con qué me iba a encontrar al destaparle el
pie. Sinceramente, no fue de las cosas más agradables, pero me sirvió mucho
para aprender saber hacer curas de ese nivel.
Por otra parte, al realizar en el servicio de incidencias
los electros e inyectables, estoy cogiendo muchas práctica en ello, y sobre
todo con los inyectables, ya que estoy aprendiendo muchos sobre los
medicamentos que inyecto día a día, los que se pueden precipitar, los que no,
las vías de administración, y sobre todo, cuando las enfermeras me explican
cómo poder hacerlo de la mejor forma y no hacer casi daño a los pacientes más
‘’quejicas’’ que tenemos.
También, he cogido mucha facilidad para llevar a cabo el
programa Abucasi, es decir, el programa de registro de los pacientes. Cosa que
a las enfermeras, les quito mucho trabajo pudiendo manejarlo por mi sola, y así
pudiendo registrar todos los procedimientos que les voy realizando a mis
pacientes.
Como ya comenté la semana pasada, estoy muy agusto en el
centro. Cada día conozco más a las enfermeras y médicos del centro, y gracias a
ello, estoy empezando a conocer mucho sobre todo en general, ellos mismos
tienen mucho interés de que aprenda lo máximo posible para poder llegar a ser
una buena profesional, como considero que lo son ellos.
Pero, lo más impactante esta semana, incluso lo más triste e
inolvidable que me ha pasado durante esta semana en el centro, ha sido la
presencia de una niña que podría decir que salió del centro sin vida.
Llegó a la consulta de la pediatra porque estaba con vómitos
y no se encontraba bien. La pediatra la
valoró y le mandó medicación para que se le pasara.
La niña, acompañada de sus padres, salieron del centro, y a
los 20 minutos volvieron corriendo a la sala de urgenicas, donde yo me
encontraba.
Su padre la llevaba en brazos, cuando pude observar bien a
la niña, estaba muy cianótica y sin respiración. Inmediatamente la sala se
empezó a llenar de enfermeras y médicos. En ese momento me encontraba muy
confundida, pero decidí mantener postura por si me necesitaban para cualquier
cosa.
Los médicos y enfermeras iban realizándole muchos
procedimientos, como ponerle la vía, administrarle suero fisiológico, y no
glucosalino ya que al realizarle la prueba del azúcar lo tenía a 200. También
las constantes vitales, administración de oxígeno…la cosa no iba bien, yo cada
vez me sentía más asustada, ya que nunca me había pasado una situación de esa
gravedad. Mi compañera Raquel se encontraba conmigo, y en la misma situación
que yo, muy confusa.
Los médicos y enfermeras estaban poniéndose cada vez más
nerviosos, el pulsímetro marcaba 46%... la cosa iba muy mal. Le pusieron la
mascarilla con reservorio, pero no era suficiente, así que recurrieron al ambú.
El Samur estaba en camino. Cuando llegaron, intubaron a la niña, pero ya estaba
sin pulso. Empezaron con la reanimación cardiopulmonar, y a la administración
de atropina y adrenalina. La niña por momentos parecía que empezaba a
reaccionar. Todos nos tranquilizamos un poco, pero alertas por lo que pudiera
pasar. De nuevo, volvió a perder el pulso, seguían administrándole medicación y
con la reanimación, pero no reaccionaba. Tenían intención de llevarla a la Fe,
pero el Samur si seguía en asistolia no quería moverla del centro.
Finalmente, después de una hora intentando que la niña de 5
años se reanimara, y no fue así, el Samur decidió llevársela al hospital
realizándole la RCP en la ambulancia, con el ambú pero sin pulso. De camino al
hospital, no pudieron hacer nada más por ella, y falleció.
Tenía una sensación dentro de mí que no podía explicar. Un
nudo en el estómago que tardó mucho tiempo en desaparecer. No me cabía en la
cabeza que una niña tan pequeña pudiera sufrir tal desgracia.
Después del suceso, los médicos y enfermeras nos explicaron a
Raquel y a mí que era una niña con problemas desde pequeña, ya que sufría una
cardiopatía en el ventrículo izquierdo, y para su pediatra siempre había sido
un milagro.
Sinceramente, creo que esta experiencia me va a marcar para
el resto de mi vida, ya que se, que voy a encontrarme con muchas situaciones
parecidas por desgracia, pero como esta, al ser la primera vez y a demás siendo
una niña tan pequeña, no lo podré olvidar nunca. Espero que al menos me sirva
para ser cada vez más fuerte en mi futura profesión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario